Malas
rachas tiene todo el mundo, problemas, ganas de que todo termine. Pero
la verdad es que lamentándote no arreglas nada, no consigues afrontar
todos tus problemas, somos humanos, no somos perfectos y tenemos
nuestros días de bajón. Pero nuestras vidas son como una partida de
parchís: sales de casa, te diviertes, avanzas pero siempre hay alguien o
algo que te acaba comiendo y tienes que volver a empezar desde cero.
Pero en eso consiste, en no rendirse nunca, en volver a empezar siempre.

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