jueves, 26 de abril de 2012

Un hombre estaba sentado a una mesa. Tenía frente a sí un vaso de agua y un plato de comida. No sabiendo si era sed o hambre lo que padecía, no acertaba a decidir qué escoger, si el vaso o la comida. Y, permaneciendo su incertidumbre, murió sin probar bocado.

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